El Esposo.
Alegría y gozo en el Señor.
Marzo 1
Y abominando las torturas del amor terreno, de tal modo prefirió la azucena del pudor virginal el desposorio con Cristo, y de tal modo se vinculó a él con el anillo de la dilección como con una prenda de unión nupcial, que, siendo de hermosa presencia y opulentamente rica, y nacida de noble linaje, con todo, al llegar a la edad núbil, vistió un hábito pobre en lugar de la púrpura nupcial, y una especie de luto en vez de un traje de boda, ciñéndose, en vez del ceñidor marital, una simple cuerda.
(NotCl)
Marzo 2
¡Oh conyugio solemne, oh virginidad prolífica, que, lejos de todo carnal contacto, se resuelve empero en tan abundante y numerosa prole! ¡Oh maravillosa fecundidad de un germen que, sin conocer corrupción alguna, propaga una descendencia incontable con el hálito del soplo divino!
(NotCl)
Marzo 3
Ni de un tal propósito os arredra la penuria de las cosas, porque la siniestra del Esposo celestial está bajo vuestra cabeza para sostener las flaquezas de vuestro cuerpo, que con ordenada caridad habéis sujetado a las leyes del espíritu.
(Privileg)
Finalmente, quien alimenta las aves del cielo y viste los lirios del campo, no os faltará con el sustento y vestido hasta que, pasando Él, se os dé a sí mismo en la eternidad, cuando su diestra más felizmente os abrazará en la plenitud de su visión.
(Privileg)
Marzo 5
A la dilecta hija abadesa y a la comunidad de las monjas encerradas de San Damián.
Dios Padre, a quien os ofrecisteis como siervas, adoptándoos en su misericordia por hijas, os desposó con su único Hijo, el Señor Jesucristo, por obra del Espíritu Santo, para coronaros felizmente en el reino de los cielos con el celeste Esposo.
(GregC)
Por lo tanto, puesto que estáis obligadas a amar sobre todas las cosas a vuestro Esposo, que ama a los que le aman y los hace coherederos suyos, debéis deleitaros sólo en él con todos vuestros afectos, para que nada jamás pueda separaros de su caridad.
(GregC)
Marzo 7
Con est
e
fin os retirasteis al claustro por inspiración divina, renunciando
saludablemente al mundo y a lo que es del mundo, para abrazar a vuestro
Esposo con un amor incorruptible, corriendo en pos del aroma de sus
perfumes, sin parar hasta que os introduzca en la estancia de su Madre, para
recrearos perpetuamente con la dulzura de su amor.
(GregC)
Marzo 8
Os rogamos a todas, y os exhortamos en el Señor Jesucristo y, por este escrito apostólico, os mandamos que, como ya os he dicho, andando y viviendo según el Espíritu, olvidándoos de lo inferior, siempre aspiréis a lo superior, como dice el Apóstol, compitiendo en desear los mejores carismas; y así, abundando más en virtudes, haréis que Dios sea glorificado en vosotras y cumpliréis nuestro gozo, pues os rodeamos de íntima caridad, como a hijas especiales (mejor aún, si se puede decir, como a señoras, pues que sois esposas de Nuestro Señor).
(GregC)
Marzo 9
Cuando hubierais podido gozar más que nadie, con gloria sobresaliente, de las pompas y honores y dignidades mundanas, desposándoos legítimamente con el ínclito César, como correspondía a su dignidad y a la vuestra, habéis renunciado a todo ello de todo corazón, y habéis preferido abrazaros con la santísima pobreza y la penuria corporal uniéndoos con un Esposo de más noble linaje, el Señor Jesucristo, que guardará vuestra virginidad siempre inmaculada e intacta.
(Cl1C 2)
Marzo 10
Así pues, hermana carísima, o más bien, dama digna de veneración, puesto que sois esposa, madre y hermana de mi Señor Jesucristo, brillantemente señalada con la enseña de la virginidad inviolable y de la santísima pobreza, confortaos en este santo servicio, por el que os habéis decidido, llevada del ardiente deseo de imitar a Cristo, crucificado, pobre, que sufrió por nosotros el suplicio de la cruz para liberarnos del poder del príncipe de las tinieblas.
(Cl1C 2)
Marzo 11
Esta es la perfección por la cual el mismo Rey te asociará a sí mismo en el tálamo etéreo, donde se asienta glorioso sobre un solio de estrellas, porque, teniendo a menos la alteza de un reino terreno y estimando en poco la oferta del conyugio imperial, como emuladora de la santísima pobreza, te comprometiste, en espíritu de gran humildad y de ardentísima caridad, a seguir las huellas de aquel con quien has merecido unirte como esposa.
(Cl2C 2)
Marzo 12
Teniendo en cuenta que una sola cosa es necesaria, me limito a rogarte y amonestarte, por amor de aquel a quien te ofreciste como hostia santa y agradable, que, recordando, como otra Raquel, tu propósito, y sin olvidar nunca tu punto de partida, retengas lo que tienes y hagas lo que haces y no cejes, sino que camines con cautela por la senda de la bienaventuranza, segura, gozosa y alegre, con andar apresurado y paso ligero, de modo que no tropiecen tus pies y ni aún se te pegue el polvo del camino, y de nadie te fíes ni asientas a ninguno que quisiera apartarte de este propósito o ponerte tropiezos para que no cumplas los votos hechos al Altísimo, de vivir en aquella perfección a la que el Espíritu del Señor te ha llamado.
(Cl2C 3)
Marzo 13
De tanto gozo me siento llena y con tanto mayor júbilo respiro por las noticias que me llegan acerca de tu bienestar y de tu feliz estado y de los resultados prósperos con que perseveras en la carrera emprendida para lograr el premio celeste, cuanto que sé y juzgo que en el seguimiento de las huellas de Jesucristo pobre y humilde suples maravillosamente tanto mis deficiencias como las de mis sores.
(Cl3C 2)
Marzo 14
Puedo verdaderamente alegrarme, sin que nadie consiga enajenarme de este gozo, porque poseo ya lo que deseé tener bajo el cielo.
(Cl3C 2)
Marzo 15
¿Quién podría obligarme a no gozar con tantos motivos de gozo? Alégrate, pues, también tú, carísima, siempre en el Señor, y no te envuelva ninguna niebla de amargura, ¡oh señora dilectísima en Cristo!, gozo de los ángeles y corona de las hermanas.
(Cl3C 3)
Marzo 16
Al escribir ahora a tu caridad, me alegro contigo y te felicito con gozo de espíritu, ¡oh esposa de Cristo!, porque, dejando todas las vanidades del mundo, tan maravillosamente te desposaste, como otra Inés, aquella virgen santísima, con el Cordero inmaculado, que quita los pecados del mundo.
(Cl4C 2)
Marzo 17
El padre Francisco la exhorta al desprecio del mundo; demostrándole con expresiones vivas la vana esperanza y el atractivo engañoso del siglo, insinuándole en sus oídos los dulces esponsales de Cristo, convidándola a reservar la joya de la pureza virginal para aquel dichoso Esposo a quien el amor le hizo hombre.
(LegCl 5)
Marzo 18
Instándole el padre santísimo, y actuando hábilmente el amor del fidelísimo paraninfo, la virgen no retarda el consentimiento. De pronto, se le hace patente la intuición de los gozos eternos, en cuya comparación el mundo entero queda sin valor, en cuyo deseo queda ella fuera de sí, por cuyo amor anhela las bodas supremas. Enardecida, pues, en el celeste fuego, menospreció tan soberanamente la vana gloria terrena, que jamás se apegó a sus pasiones ni pizca del atractivo mundano.
(LegCl 6)
Marzo 19
La bienaventurada virgen Clara, de santa memoria, abadesa que fue de las Damas Pobres, encerradas, monjas de San Damián de Asís, sintiéndose atraída de estos premios deseables y escuchando la voz del profeta que dice: “Oye, hija, y mira, y aplica tu oído y olvídate de tu pueblo y de la casa de tu padre, y el Rey se enamorará de tu hermosura” [Ps 44, 11-12], volvió las espaldas a las cosas caducas y transitorias, y contemplando las que tenía delante y olvidada del todo de las de atrás, prestó oído dócil y bien dispuesto a las santas palabras.
(BulaInoc)
Marzo 20
[Clara] no interpuso demora ni aplazamiento para cumplir con presteza lo que
tanto le agradaba escuchar, sino que, prontamente, negándose a sí misma y
renunciando a su parentela y a todas sus cosas, y hecha doncella del reino
celestial, eligió y llamó Esposo suyo a Jes
ucristo
pobre, Rey de reyes, y consagrándose totalmente a Él, en alma y cuerpo, en
espíritu de humildad, le prometió ante todo, a guisa de dote, estas dos
cosas: a saber, el don de la pobreza y el voto de la castidad virgínea, y de
este modo la pudorosa virgen fue admitida a los ansiados brazos del virginal
Esposo.
(BulaInoc)
Marzo 21
Madonna Clara se confesaba frecuentemente, y con gran devoción y temblor recibía el santo sacramento del Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, hasta el extremo de que, cuando lo recibía, temblaba todo su cuerpo.
(BulaCan 2, 10)
Marzo 22
Sor Amata dijo también que, estando madonna Clara al fin de su vida, había dicho a la testigo, entonces a solas con ella: “¿Ves tú al Rey de la Gloria que yo estoy viendo?” Repitió lo mismo más veces, y pocos días después expiró.
(Proces IV, 19)
Marzo 23
Habiendo oído cantar una vez la santa madre madonna Clara después de Pascua: “Vi el agua que salía del templo por el lado derecho” [antífona del Tiempo Pascual], recibió por ello tal alegría y la conservó en su mente de tal manera, que siempre, después de comer y después de Completas, hacía que las rociasen con agua bendita a ella y a las hermanas y decía: “Hermanas e hijas mías, siempre debéis recordar y tener en la memoria aquella bendita agua que salió del costado derecho de Nuestro Señor Jesucristo pendiente de la cruz”.
(Proces XIV, 8)
Cuando los suyos quisieron desposarla con un marido de su nobleza, decididamente [Clara] no condescendió; al contrario, aparentando dejar para más adelante el matrimonio con un mortal, confiaba su virginidad al Señor.
(LegCl 4)
Marzo 25
Qué segura fortaleza extraiga del horno de la ferviente oración, cuán sobremanera se le haga dulce la divina bondad en aquella fruición, lo prueban repetidos indicios. Cuando, por ejemplo, [Clara] retornaba con júbilo de la santa oración, reportaba del fuego del altar del Señor palabras ardientes que encendían también los corazones de las hermanas. Advertían con admiración que de su rostro emanaba una cierta dulzura y el semblante aparecía más radiante que de ordinario. “Ciertamente Dios había dispuesto a la pobre un convite con su dulcedumbre” (cf. Ps 97, 11) y traducía al exterior, a través de los sentidos, la mente que la luz verdadera había colmado en la oración.
(LegCl 20)
Marzo 26
Así, en un mundo frágil, indisolublemente junta a su noble esposo, [Clara] se deleita de continuo en las cosas del cielo; así, en la rueda variable, sostenida por virtud inmutable y guardando en un vaso de arcilla un tesoro de gloria, mora con el cuerpo en la tierra, con la mente en el cielo.
(LegCl 20)
Marzo 27
Madonna Clara, señora, guía, venerable madre y formadora nuestra, reclamada por el paraninfo nupcial que disuelve los vínculos de la carne, a saber, la muerte, voló ya hace poco al tálamo del celestial Esposo. Y su triunfal partida y tránsito solemne de la tierra al cielo, aunque espiritualmente colma de gozo nuestros sentidos, desde el punto de vista temporal vela nuestros ojos con un aluvión de llanto; pues mientras sustrajo sus pasos al terreno resbaladizo del placer humano y los dirigió por la senda de la salvación, ella se ocultó, ¡ay! a nuestros ojos. Puesto que por culpa tal vez de nuestra imperfección, plugo al Señor que Clara, gloriosa, irradiase más bien su claridad en el trono del cielo que no que siguiera presidiendo graciosa a las sores desde su sede abacial de la tierra.
(NotCl)
Marzo 28
Cuán señalado fuera el amor de devoción de Clara al Sacramento del altar lo demuestran los hechos. Así, por ejemplo, durante aquella grave enfermedad que la tenía pegada al camastro, se hacía incorporar y sentarse sobre apeos arrimados; sentada así, hilaba finísimas telas, de las cuales elaboró más de cincuenta juegos de corporales que, envueltos en bolsas de seda o de púrpura, destinaba a distintas iglesias del valle y de la montaña de Asís. Más aún: cuando iba a recibir el cuerpo del Señor, primero se bañaba en ardientes lágrimas, y luego, acercándose estremecida, no temía menos a Aquel que está escondido en el Sacramento que al que rige el cielo y la tierra.
(LegCl 28)
Marzo 29
Se la ve, por fin, debatirse en la agonía durante muchos días, en los que va en aumento la fe de las gentes y la devoción de los pueblos: los cardenales y los prelados la visitan asiduamente, por lo cual cada día es honrada como santa de verdad. Esto sí que es maravilloso oírlo: no pudiendo durante diecisiete días tomar alimento alguno, fue vigorizada por el Señor con tal fortaleza, que a todos los visitantes confortaba en el servicio de Cristo. Y cuando el hermano Rainaldo, varón benigno, la estaba exhortando a la paciencia en el largo martirio de tan graves enfermedades, con agilísima voz le contestó: “Desde que conocí la gracia de mi Señor Jesucristo por medio de aquel su siervo Francisco, ninguna pena me resultó molesta, ninguna penitencia gravosa, ninguna enfermedad, hermano carísimo, difícil”.
(LegCl 44)
Marzo 30
Mostrándose ya más cerca el Señor, y como si ya estuviera a la puerta, [Clara] quiere que le asistan los sacerdotes y los hermanos espirituales, para que le reciten la pasión del Señor y santas palabras. Cuando aparece entre ellos Fr. Junípero, notable saetero del Señor, que solía lanzar ardientes palabras del Señor, inundada de renovada alegría, pregunta si tiene a punto alguna nueva jaculatoria del Señor. Aquel, abriendo la boca, desde el horno de su ferviente corazón, deja salir las chispas llameantes de sus dichos, y en sus palabras la virgen de Dios recibe un gran consuelo.
(LegCl 45)
Marzo 31
Alégrese, pues, la madre Iglesia, que ha engendrado y formado a tal hija, la cual, también ella madre fecunda de virtudes, ha producido con sus ejemplos muchas discípulas en la religión, y las ha formado a la perfección en el santo servicio de Cristo. Regocíjese también el pueblo fiel por esta hermana y compañera suya, a la que el Señor y Rey de los cielos ha llevado triunfalmente a su altísimo y gloriosísimo palacio. Pues también se gozan con nosotros los ejércitos de los santos al celebrar en su patria celeste las nuevas bodas de esta esposa del Rey.
(BulaCan 18)